Las universidades corporativas tratan de desarrollar la carrera de sus empleados y difundir la cultura empresarial con más agilidad. CARMEN SÁNCHEZ-SILVA. El País – Negocios 15/08/2010

Gamesa ha sido la última de las grandes empresas españolas en presentar su universidad corporativa. La ha puesto en marcha con un presupuesto de 6 millones de euros, 35 personas y 140 profesores, en plena crisis económica. Este centro dispondrá de 4 campus en Europa, Estados Unidos, China e India y supondrá “un refuerzo del compromiso con las personas de nuestra organización”, en palabras de Juana María Fernández Martín, directora general de gestión del capital humano de Gamesa.

 Desde que Unión Fenosa estrenase hace una década el primer centro de formación de España destinado a sus empleados, una compañía tras otra han ido desarrollando aulas internas, ya sean virtuales o presenciales, destinadas solo a directivos o a toda la plantilla, con o sin sede propia, con o sin profesores internos… Con formatos de lo más variado y la intuición de que sus resultados son positivos, pues todavía tienen dificultades para evaluar el impacto tangible sobre el negocio, cada vez más empresas apuestan por estas universidades para crear empleados a su imagen y semejanza, como en Estados Unidos, donde surgieron.

 Necesitan difundir una cultura corporativa única en el mundo de la globalización y de las fusiones y adquisiciones, y también tener en nómina a los mejores profesionales del mercado para poder competir; aunque muchas de ellas estén reduciendo sus inversiones en la formación de sus plantillas como consecuencia de la crisis. Y se han dado cuenta de que para conseguirlo deben personalizar la enseñanza, entroncarla con los planes de desarrollo de carrera de los empleados.

 “Dar a cada uno lo que necesita es el gran reto de las universidades en la actualidad, en la que el ritmo de cambio de los perfiles y habilidades profesionales es mucho más rápido que la adaptación de nuestros contenidos universitarios”, mantiene Isaac Vitini, university manager de Coca-Cola, cuya red formativa online está abierta en Europa a los 1.400 empleados de la multinacional y también a sus 60.000 proveedores.

 De ahí que algunas, como la escuela de negocios de PwC, estén en evolución; planteándose si seguir formando solo a los 8.500 socios que tiene en el mundo y a los directores con alto potencial o a todo el personal, “en un momento en el que las habilidades estratégicas son fundamentales, el gran reto es ligar el programa de formación a la gestión del talento”, opina Cristina Amador, una de sus responsables en esta consultora que emplea a 163.000 personas en 153 países. Y combinarlo con un ajuste del presupuesto y un ajuste de plantilla.

 Ese ha sido el criterio de Gamesa a la hora de poner en marcha su universidad corporativa: “necesitamos sistematizar la gestión del talento, tener una imagen atractiva en el mercado para atraerlo, y conseguir que todos nuestros empleados [cerca de 6.500] ganen empleabilidad. Y esta gestión integral es nueva en el mercado de las universidades corporativas; es nuestro hecho diferenciador”, sostiene Eduardo García Gérboles, su responsable.

 Personalizar la formación es percibido por los responsables de la universidad corporativa del grupo Santander como uno de sus retos; si bien el fundamental es transmitir la cultura empresarial en una entidad financiera que no para de crecer en el mundo a través de adquisiciones. Tiene 170.000 empleados en 40 países y destina un presupuesto de 100 millones de euros a su formación, partida que, según la representante del centro educativo del Santander, Almudena Rodríguez, no se ha reducido salvo en lo que respecta a los viajes y salidas de la universidad.

 También Orange y Axa han apostado por mantener la inversión en formación a los mismos niveles que antes de la crisis, tal y como han declarado recientemente en el tercer foro de universidades corporativas organizado por Esade el responsable de Orange University, José María Plaza, y el director de recursos humanos de Axa, Ramón del Caz.

 Para Orange, la difusión de la cultura corporativa es básica en una compañía que ha integrado muchas empresas en poco tiempo, que cuenta con más de 180.000 empleados y 7 campus en el mundo; lo mismo que el estilo directivo de sus altos ejecutivos, a quien va destinada la universidad de la aseguradora Axa, con más de 20 años de vida. Según Del Caz, “en Axa el desarrollo profesional es responsabilidad de cada trabajador”. Algo que no sucede en Telefónica, donde “tratamos de cambiar la actitud de las personas. Que se den cuenta de que son responsables de su desarrollo y no la empresa”, según Catherine Jones, responsable de e-learning en la universidad de la operadora de telecomunicaciones, que ha lanzado un plan para definir las habilidades que precisa que desarrollen sus empleados ante el futuro.

 Con el fin de demostrar a la plantilla la importancia de formación para la compañía, Gas Natural vincula un porcentaje del sueldo variable de sus directivos a los cursos que reciban en su universidad corporativa, tal y como explica su director de formación, José Ángel Fernández Izard, hasta la integración de Unión Fenosa en el grupo gasístico, responsable de su universidad.

Aprender con redes sociales

Casi la mitad de los conocimientos que se imparten en las universidades corporativas se quedan obsoletos en un año, manifestaban en el foro anual que organiza la escuela de negocios Esade para hablar de estos centros formativos José Ángel Fernández Izard, director de formación de Gas Natural Fenosa, y Bram Borrenbergs, su homólogo en NH Hoteles. Este último tiene claro que, para retener el talento de sus 18.000 empleados, la cadena hotelera necesita promover y desarrollar el conocimiento a través de métodos más informales y rápidos que los tradicionales, como los blogs, las comunidades virtuales y todas las herramientas disponibles de social software. Lo mismo que, para Fernández Izard, “el e-learning empieza a quedar superado por otro tipo de canales más participativos”.

 Los responsables de estas universidades son conscientes de que las redes sociales se han convertido en la nueva arma de formación que las empresas han de desarrollar. Como así están haciendo el grupo Santander, Coca-Cola o Gamesa.

 La Universidad Corporativa de Gas Natural Fenosa, la más antigua en España y la que más se ha preocupado en medir el impacto de sus cursos entre los empleados, considera que los resultados son muy buenos, puesto que el 70% de los conocimientos que adquieren sus empleados se aplican al puesto de trabajo en tres meses, según Fernández Izard. El centro educativo tiene un presupuesto de 32 millones de euros, un 20% por debajo del año anterior en que dependía de Unión Fenosa, aunque el esfuerzo formativo de la compañía tras la integración se mantiene intacto, en 50 horas por empleado y año. –

 © EDICIONES EL PAÍS S.L. – Miguel Yuste 40 – 28037 Madrid [España] – Tel. 91 337 8200

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